
Los recogebolas de Roland-Garros, llamados “ballos” en la jerga de la FFT, no perciben ningún salario. Ninguna nómina, ningún contrato de trabajo, ninguna gratificación en el sentido del Código del trabajo. El salario de los recogebolas en Roland-Garros es una cuestión que vuelve cada año en las búsquedas de Google, y la respuesta sigue siendo la misma: estos jóvenes no reciben remuneración financiera.
Calificación jurídica del voluntariado de los recogebolas en Roland-Garros

El estatus de los ballos se basa en una zona gris del derecho laboral francés. La FFT no los considera como empleados, sino como participantes voluntarios en un programa educativo y deportivo. Esta calificación permite eludir las obligaciones relacionadas con el trabajo de menores, en particular la autorización prefectoral requerida para emplear a niños en espectáculos o publicidad.
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El problema es estructural. Los recogebolas realizan rotaciones en las canchas durante toda la duración del torneo, es decir, aproximadamente dos semanas, con jornadas largas, una disciplina estricta y verdaderas limitaciones físicas (calor, posturas, sprints repetidos). Este nivel de compromiso, enmarcado por instrucciones precisas y sometido a una jerarquía, presenta varias características del vínculo de subordinación tal como lo define la jurisprudencia social.
Dos criterios plantean especialmente dudas:
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- Los recogebolas ejecutan tareas definidas por el organizador, según un horario impuesto, bajo la autoridad de un jefe de equipo
- Su presencia es obligatoria en los horarios fijados, y una ausencia no justificada puede llevar a una exclusión del programa
No se ha presentado ningún litigio ante los tribunales laborales hasta la fecha, lo que mantiene el statu quo. En ausencia de una reclasificación judicial, la FFT no tiene ninguna obligación legal de remunerar a estos jóvenes. Para comprender mejor la realidad del salario de los recogebolas en Roland Garros, hay que mirar más allá de la nómina.
Beneficios en especie y programa “We Are Ballos”: lo que realmente ofrece la FFT

La comunicación oficial insiste en la dimensión “experiencia” en lugar de “empleo”. El programa “We Are Ballos” estructura la selección y el acompañamiento de los recogebolas mucho antes del torneo, con entrenamientos regulares en los clubes asociados.
A cambio de su movilización, los ballos reciben beneficios en especie: vestimenta completa, alimentación en el sitio, acceso a las instalaciones y a veces momentos privilegiados con los jugadores profesionales. Un antiguo recogebolas de la edición 2024, entrevistado por France TV, describía esta misión como “una de las experiencias más hermosas de su vida”, destacando la cercanía con los entresijos del torneo y el orgullo asociado a la selección.
La FFT valora el prestigio de la selección como compensación implícita. La tasa de solicitudes supera con creces el número de plazas disponibles, lo que refuerza el argumento de que los jóvenes se comprometen de forma voluntaria y con pleno conocimiento de causa. La rareza de la selección funciona como un incentivo de motivación que exime al organizador de cualquier remuneración.
Trabajo gratuito y torneo con ingresos récord: el desequilibrio en cuestión
Roland-Garros genera ingresos considerables gracias a los derechos de televisión, la venta de entradas y los patrocinios comerciales. En este contexto, el voluntariado de varios cientos de menores plantea un problema de imagen y de coherencia.
Los comentarios en las redes sociales (TikTok, Instagram) muestran un aumento de las críticas. Videos virales cuestionan la “falta de remuneración” y oponen las sumas pagadas a los jugadores a la ausencia total de compensación financiera para los recogebolas. Este desajuste alimenta un relato de explotación percibida, aunque el marco jurídico actual lo permita.
Observamos que la FFT está preparando su defensa al acentuar la comunicación sobre los beneficios simbólicos. La estrategia es clara: cuanto más se presenta el programa “We Are Ballos” como una oportunidad excepcional, más secundaria se vuelve la cuestión salarial en el discurso público.
Comparación con otros torneos del Grand Slam
El modelo francés no es aislado. Los cuatro torneos del Grand Slam funcionan en general bajo el mismo principio: los recogebolas no son empleados.
El debate no es exclusivo de Roland-Garros, pero la mediática del torneo parisino y la sensibilidad francesa hacia el derecho laboral de los menores concentran la presión sobre la FFT.
¿Hacia una evolución del estatus de los recogebolas?
No se está preparando ninguna reforma legislativa sobre este tema específico. El derecho laboral de los menores en Francia regula estrictamente el empleo de niños en espectáculos en vivo y publicidad, pero los eventos deportivos se benefician de un tratamiento diferente siempre que el compromiso se califique como voluntariado.
La presión probablemente vendrá de la opinión pública más que del legislador. Si un antiguo recogebolas o sus representantes legales decidieran impugnar la calificación de voluntariado ante un tribunal, la reclasificación como contrato de trabajo no está jurídicamente excluida. Los elementos constitutivos del vínculo de subordinación (lugar, horarios, directrices, sanciones) son documentables.
El modelo actual se sostiene porque nadie lo impugna ante un juez, y porque la percepción mayoritaria sigue siendo la de un privilegio. Mientras las solicitudes superen las plazas, la FFT no tiene ningún incentivo económico para modificar el sistema. El día en que esta percepción cambie, la cuestión del salario de los recogebolas en Roland-Garros dejará de ser retórica.